dimarts, 17 de maig del 2011

25-03-2009


La vida es los sueños que pierdes, eso que te llegan al alma y al final solo te la destrozan en mil pedacitos. Pero por suerte o por desgracia luego te llega otro sueño, otra ilusión que te reconstruye el alma, si esa que estaba hecha pedacito. Pero esta ilusión hará que el alma se te vuelva a romper en mil y un pedacitos, otra vez. Al fin y al cabo ese sueño, esa ilusión solo fue eso, un sueño más.
Y así nos pasamos la vida, ilusionandonos y desilusionando con los sueños que nos llegan, pero eso es solo una forma de hacer que la vida sea algo más entretenida, porque ya me diréis que seria de la vida sin esos sueños, sin esas ilusiones que nos hacen crecer o eso creemos, que nos dan fuerzas y que nos ayudan a superar el día a día.
En mi triste vida, y quizás aburrida vida tuve demasiados sueños. Tantos sueños como desilusiones. Quizás es por eso que yo crecí, pero no para bien, ¿para qué voy a mentir? Las desilusiones y bofetadas que me ha dado la vida solo han hecho que me encierre en mi misma, o como diría mí querida amiga con complejo de psicóloga Paula; caparazón, mi querido caparazón el cual se encuentra helado. Algunas personas han intentado que entre calor o simplemente derretirlo o romperlo, pero nada. Inútiles. Supongo que después de tantas desilusiones ya no hay manera de encontrar “algo” que te ilusione excesivamente, algo a lo que le puedas llamar sueño. No, esto no está hecho para mí. Pobres ilusos que aun viven con la esperanza que se les cumpla un sueña, porque aunque se os cumpla el sueño nunca, nunca jamás superara a vuestra imaginación. La imaginación es mucho mejor que la realidad o ¿acaso no te gusta tu imaginación?

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